Extracción de Cordales en Cúcuta: Guía Completa sobre la Cirugía, el Dolor y la Recuperación

extraccion de cordales en cucuta

CTA4 v2

Hay algo curioso con las cordales,

Pocas piezas dentales generan tantas dudas, tantos consejos contradictorios y tantas historias que pasan de una persona a otra.

Es frecuente escuchar frases como:

“Mi hermano casi no podía abrir la boca durante una semana.”

“A un amigo le dijeron que era mejor esperar hasta que doliera.”

“Mi vecina nunca se las sacó y no pasó nada.”

Cuando alguien escucha varias experiencias diferentes, es normal preguntarse cuál refleja realmente lo que ocurre.

La respuesta es sencilla: todas pueden ser ciertas, porque ninguna cordal es igual a otra.

En consulta vemos pacientes de Cúcuta, Los Patios, Villa del Rosario, El Zulia y otros municipios del área metropolitana que llegan convencidos de que necesitan una cirugía urgente, cuando en realidad sus cordales pueden mantenerse bajo observación durante años.

También ocurre lo contrario.

Hay personas que nunca han sentido dolor y descubren, gracias a una radiografía panorámica, que una cordal retenida está empezando a afectar el diente vecino.

Ese es precisamente uno de los mayores errores alrededor de las muelas del juicio: pensar que el dolor es el único indicador de que algo no está bien.

No siempre ocurre así.

Algunas cordales producen molestias desde que comienzan a salir.

Otras permanecen completamente ocultas dentro del hueso durante años.

Y unas pocas nunca llegan a desarrollarse.

Por esa razón, decidir si una cordal debe extraerse no depende únicamente de la edad ni de los síntomas.

Depende de un diagnóstico.

En Dentalix, una de las preguntas que más recibimos durante la valoración es:

“Doctor, si todavía no me duele… ¿es mejor esperar?”

No existe una respuesta igual para todos.

Hay pacientes cuya mejor decisión consiste simplemente en realizar controles periódicos.

Otros se benefician de una extracción temprana porque reduce el riesgo de infecciones, caries o daño sobre el segundo molar.

El objetivo de esta guía es ayudarte a comprender cómo toman esa decisión los odontólogos y qué puedes esperar si necesitas una cirugía de cordales.

Aquí encontrarás respuestas claras, basadas en la práctica clínica diaria y en las recomendaciones utilizadas en cirugía oral moderna.

No buscamos convencerte de extraer tus cordales.

Queremos que, cuando salgas de esta página, entiendas exactamente qué ocurre con ellas y puedas tomar una decisión informada junto con tu odontólogo.

✔ Qué son realmente las cordales.

¿Qué aprenderás en esta guía?

✔ Por qué aparecen tan tarde.

✔ Cuándo es recomendable extraerlas.

✔ Cuándo pueden conservarse.

✔ Cómo es la cirugía paso a paso.

✔ Si realmente duele.

✔ Cómo recuperarte más rápido.

✔ Qué comer.

✔ Qué evitar.

✔ Cuándo debes preocuparte.

✔ Los mitos más comunes.

✔ Respuestas a las preguntas que más hacen nuestros pacientes en Cúcuta.


¿Qué son las cordales?

que son las cordales y cuando deben extraerlas

Las cordales, conocidas también como muelas del juicio o terceros molares, son los últimos dientes permanentes que aparecen en la boca.

En condiciones normales una persona puede desarrollar cuatro:

  • dos superiores
  • dos inferiores

Aunque esa cifra cambia bastante.

Hay personas que nacen con solo una.

Algunas desarrollan dos.

Otras nunca forman terceros molares.

Esto depende principalmente de la genética.

Durante miles de años estos dientes tuvieron una función importante.

Nuestros antepasados consumían alimentos mucho más duros que requerían una mayor superficie para triturarlos.

La mandíbula también era más grande.

Hoy ocurre algo diferente.

La alimentación ha cambiado.

Las mandíbulas suelen ser más pequeñas.

Y el espacio disponible para las cordales muchas veces resulta insuficiente.

Ese simple cambio explica por qué las extracciones de terceros molares son uno de los procedimientos más habituales en cirugía oral.


¿Por qué aparecen entre los 17 y los 25 años?

Esta es otra duda muy frecuente.

La respuesta tiene que ver con el desarrollo natural de los dientes.

Mientras los primeros molares aparecen alrededor de los seis años y los segundos cerca de los doce, las cordales terminan de formarse mucho más lentamente.

Su erupción suele comenzar entre los 17 y los 25 años.

Aunque tampoco es una regla.

En Dentalix hemos valorado pacientes de más de treinta años cuya cordal comenzó a erupcionar por primera vez.

Y también jóvenes que nunca llegarán a desarrollar terceros molares.

La edad, por sí sola, nunca determina la necesidad de una cirugía.


extraccion de cordales en cucuta

¿Todas las personas necesitan extraer sus cordales?

No.

Y probablemente esta sea la respuesta más importante de todo el artículo.

Durante años existió la creencia de que todas las muelas del juicio debían retirarse de forma preventiva.

Las recomendaciones actuales son diferentes.

Una cordal puede mantenerse en boca cuando:

  • Erupcionó completamente.
  • Puede cepillarse correctamente.
  • No presenta caries.
  • No afecta al segundo molar.
  • No genera infecciones.
  • No compromete un tratamiento de ortodoncia o rehabilitación.
  • Se controla periódicamente mediante revisiones clínicas.

Cuando estas condiciones se cumplen, muchas personas conservan sus cordales durante toda la vida sin presentar complicaciones.

El problema aparece cuando la posición del diente favorece la acumulación de bacterias o dificulta la higiene.

En esas circunstancias aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades que pueden afectar no solo a la cordal, sino también a los dientes vecinos.


¿Por qué algunas cordales nunca logran salir?

Imagina intentar estacionar un vehículo en un espacio demasiado pequeño.

Por más que avances, llegará un momento en el que simplemente no podrás continuar.

Algo parecido ocurre con muchas cordales.

El diente intenta erupcionar.

Pero el espacio disponible no es suficiente.

Como consecuencia puede quedar:

  • completamente retenido dentro del hueso;
  • parcialmente cubierto por encía;
  • inclinado hacia el segundo molar;
  • o incluso crecer en posición horizontal.

Cuando eso sucede, aumenta la probabilidad de que aparezcan problemas como inflamación, infecciones o dificultad para limpiar correctamente la zona.

Y aquí aparece una situación que vemos con frecuencia en consulta.

El paciente no siente ningún dolor.

Piensa que todo está bien.

Pero la radiografía muestra que la cordal lleva años ejerciendo presión sobre el segundo molar.

Ese tipo de hallazgos explica por qué una valoración temprana puede evitar tratamientos mucho más complejos en el futuro.


¿Cómo saber si una cordal está creciendo correctamente?

No siempre es posible descubrirlo simplemente mirándose al espejo.

De hecho, muchas cordales retenidas permanecen ocultas bajo la encía o dentro del hueso durante años.

Por esa razón, el diagnóstico combina dos elementos fundamentales:

Durante la consulta se evalúan aspectos como:

La exploración clínica

  • la posición de la mordida;
  • el estado de las encías;
  • la higiene alrededor del último molar;
  • la presencia de inflamación;
  • la apertura de la boca;
  • y la existencia de dolor al palpar la zona.

Las imágenes diagnósticas

Esta valoración permite identificar signos que no siempre son evidentes para el paciente.

Cuando existe sospecha de que una cordal no ha erupcionado correctamente, la radiografía panorámica suele ser el primer estudio indicado.

En situaciones más complejas, una tomografía CBCT proporciona una visión tridimensional que ayuda a valorar la relación de las raíces con estructuras anatómicas importantes, como el nervio dentario inferior o el seno maxilar.

Contar con esta información antes de la cirugía permite planificar el procedimiento con mayor precisión y disminuir el riesgo de complicaciones.


¿Por qué una valoración temprana puede marcar la diferencia?

Muchas personas esperan hasta que el dolor sea intenso para pedir una cita.

Sin embargo, las cordales no siempre avisan.

Es posible que una muela del juicio retenida permanezca silenciosa durante años mientras provoca una caries en el segundo molar, favorece una pérdida localizada de hueso o dificulta un futuro tratamiento de ortodoncia.

Por eso, en nuestra práctica diaria en Dentalix, recomendamos revisar el estado de los terceros molares cuando finaliza el recambio de la dentición permanente o antes si el odontólogo detecta signos de que la erupción no sigue un patrón normal.

Una valoración a tiempo no significa que vayas a necesitar una cirugía.

Significa que podrás tomar decisiones con información suficiente y antes de que aparezcan complicaciones que podrían haberse evitado.

¿Cuándo recomienda un odontólogo extraer una cordal?

Existe una idea muy extendida de que las muelas del juicio solo deben retirarse cuando producen un dolor intenso.

En la práctica clínica, esa no suele ser la razón principal.

De hecho, muchas de las cordales que terminan extrayéndose nunca llegaron a causar un dolor importante. El problema se descubre durante una revisión de rutina o al realizar una radiografía por otro motivo.

La decisión de extraer un tercer molar se basa en una pregunta muy sencilla:

¿Mantener esta cordal representa un mayor beneficio o un mayor riesgo para la salud oral del paciente?

Cuando el riesgo supera los beneficios, la extracción suele ser la alternativa más recomendable.

Cada caso se analiza de forma individual.

La edad, la posición del diente, la salud general del paciente, el estado de las encías, la presencia de caries y la relación con otras estructuras son factores que influyen en la decisión.

1. Cuando no existe suficiente espacio para erupcionar

Es una de las situaciones más frecuentes.

La cordal intenta salir, pero la mandíbula simplemente no dispone del espacio necesario.

Como consecuencia puede quedar parcialmente cubierta por la encía o crecer inclinada contra el segundo molar.

Esta situación favorece la acumulación de bacterias y dificulta una higiene adecuada.

Con el tiempo pueden aparecer inflamación, mal aliento, caries e infecciones repetitivas.

Muchas personas creen que el problema es únicamente el dolor.

En realidad, el verdadero riesgo suele ser el daño progresivo que puede sufrir el diente vecino.


2. Episodios repetitivos de inflamación (Pericoronitis)

La pericoronitis es una de las causas más frecuentes de consulta por cordales.

Ocurre cuando una parte de la muela permanece cubierta por un pequeño fragmento de encía.

Ese tejido crea un espacio donde se acumulan restos de alimentos y bacterias.

Los síntomas suelen aparecer de forma repentina:

  • Dolor al masticar.
  • Inflamación alrededor del último molar.
  • Mal sabor en la boca.
  • Mal aliento.
  • Dificultad para abrir completamente la boca.
  • Dolor al tragar.

Algunas personas mejoran con tratamiento local y medicamentos.

Sin embargo, cuando los episodios se repiten varias veces, la extracción suele ofrecer una solución definitiva.


3. Caries en la cordal o en el segundo molar

Las cordales parcialmente erupcionadas son difíciles de limpiar.

Aunque el paciente tenga una buena higiene oral, el cepillo muchas veces no logra acceder correctamente a la parte posterior de la boca.

Esto favorece la aparición de caries.

Lo preocupante es que, en numerosas ocasiones, el problema no afecta únicamente a la cordal.

También compromete el segundo molar, una pieza mucho más importante desde el punto de vista funcional.

En estos casos, retirar la cordal puede ayudar a preservar el diente vecino.


4. Daño al segundo molar

No siempre existe dolor.

A veces la cordal ejerce una presión constante sobre el segundo molar durante años.

Como consecuencia pueden aparecer:

  • Reabsorción de la raíz.
  • Pérdida localizada de hueso.
  • Bolsas periodontales.
  • Caries entre ambos dientes.
  • Inflamación crónica de la encía.

Estos cambios suelen detectarse mediante radiografías antes de que el paciente note síntomas.

Por eso las revisiones periódicas tienen un papel tan importante.


5. Cordales retenidas con riesgo de complicaciones

Una cordal retenida no siempre necesita cirugía.

Muchas permanecen completamente estables durante toda la vida.

Sin embargo, existen situaciones en las que el riesgo de mantenerla supera claramente los beneficios.

Por ejemplo:

  • Contacto directo con el segundo molar.
  • Cambios alrededor del saco folicular.
  • Sospecha de lesiones quísticas.
  • Dificultad para controlar su evolución.
  • Planificación de tratamientos complejos de rehabilitación oral.

La decisión nunca se basa únicamente en la radiografía.

Siempre se complementa con la exploración clínica.


6. Antes de determinados tratamientos de ortodoncia

Es habitual que algunos pacientes crean que las cordales son responsables de mover todos los dientes.

La evidencia científica actual indica que el apiñamiento dental tiene múltiples causas y no puede atribuirse exclusivamente a los terceros molares.

Sin embargo, existen situaciones específicas en las que el ortodoncista puede recomendar la extracción como parte de la planificación del tratamiento.

Cada caso debe evaluarse de forma individual.


7. Cuando existe un quiste o una lesión asociada

Aunque es poco frecuente, algunas cordales retenidas pueden asociarse al desarrollo de lesiones alrededor de la corona.

Muchas de ellas no producen dolor.

Su hallazgo suele ser completamente casual durante una radiografía panorámica.

Detectarlas a tiempo permite planificar el tratamiento antes de que comprometan el hueso o las estructuras vecinas.


¿Cuándo NO es necesario extraer una cordal?

Esta pregunta es tan importante como la anterior.

Porque no todas las cordales necesitan cirugía.

En muchos pacientes, conservarlas es perfectamente razonable.

Generalmente puede optarse por un seguimiento cuando la cordal:

  • Erupcionó completamente.
  • Participa en la masticación.
  • Puede cepillarse correctamente.
  • No presenta caries.
  • No afecta al segundo molar.
  • No produce infecciones.
  • No dificulta otros tratamientos odontológicos.
  • Se controla periódicamente mediante revisiones clínicas y radiográficas.

En estos casos, retirar una cordal únicamente por prevención no siempre aporta beneficios.


Tipos de cordales y cómo influyen en la cirugía

No todas las extracciones tienen el mismo nivel de dificultad.

Una de las primeras cosas que analiza el cirujano oral es la posición del tercer molar.

Esto permite anticipar la complejidad del procedimiento y planificar la técnica quirúrgica más adecuada.

Cordales completamente erupcionadas

Son aquellas que han salido por completo y ocupan una posición similar a la de cualquier otra muela.

Cuando presentan indicación de extracción, el procedimiento suele ser más sencillo.


Cordales parcialmente erupcionadas

Solo una parte del diente es visible.

La otra permanece cubierta por encía.

Esta situación favorece la retención de alimentos y bacterias.

Es el tipo de cordal que con mayor frecuencia desarrolla pericoronitis.


Cordales retenidas

Nunca lograron salir.

Permanecen completamente cubiertas por hueso o tejido blando.

Solo pueden observarse mediante estudios de imagen.

Su extracción requiere una planificación quirúrgica diferente.


Cordales impactadas

Una cordal impactada es aquella que no puede erupcionar porque encuentra un obstáculo durante su desarrollo.

Ese obstáculo puede ser:

  • Falta de espacio.
  • El segundo molar.
  • Hueso.
  • Una posición desfavorable.

Dependiendo de su ubicación, puede permanecer completamente asintomática o generar diferentes complicaciones.


Clasificación según la inclinación

La dirección en la que crece la cordal también influye en la dificultad de la cirugía.

Vertical

Es la posición más favorable.

Cuando existe espacio suficiente, muchas cordales verticales logran erupcionar normalmente.


Mesioangulada

La corona se inclina hacia el segundo molar.

Es una de las posiciones más frecuentes.

También una de las que más favorece la aparición de caries entre ambos dientes.


Distoangulada

La cordal se inclina hacia la parte posterior de la mandíbula.

Su extracción puede requerir una planificación diferente dependiendo de la profundidad.


Horizontal

Toda la pieza permanece acostada.

Generalmente representa uno de los escenarios quirúrgicos más complejos, aunque cada caso depende de la anatomía del paciente.


Lingual o vestibular

En algunos casos la inclinación ocurre hacia la lengua o hacia la mejilla.

Esta relación también se analiza antes de planificar la cirugía.


¿Qué exámenes son necesarios antes de la extracción?

Una cirugía segura comienza mucho antes del día del procedimiento.

El diagnóstico es una de las etapas más importantes.

Exploración clínica

Durante la consulta se evalúan:

  • Estado de las encías.
  • Apertura de la boca.
  • Higiene oral.
  • Presencia de inflamación.
  • Dolor localizado.
  • Relación con los dientes vecinos.

Radiografía panorámica

Es el estudio inicial más utilizado.

Permite observar:

  • Posición de las cordales.
  • Dirección de crecimiento.
  • Número de raíces.
  • Cercanía con otras estructuras anatómicas.
  • Estado del segundo molar.

Tomografía CBCT

No todos los pacientes la necesitan.

Se solicita cuando es importante analizar la relación tridimensional entre la cordal y estructuras como el nervio dentario inferior o el seno maxilar.

Esta información permite planificar la cirugía con mayor precisión y reducir riesgos.


Conoce porque en Dentalix podemos atender tu extraccion de cordales

¿Quién debe realizar una extracción de cordales?

La mayoría de las extracciones simples pueden ser realizadas por un odontólogo con la formación adecuada.

Sin embargo, cuando las cordales están retenidas, impactadas o próximas a estructuras anatómicas importantes, suele ser recomendable que el procedimiento sea planificado por un profesional con experiencia en cirugía oral.

En Dentalix, cada caso se evalúa de forma individual antes de indicar el tratamiento. La planificación se basa en la exploración clínica, el análisis de las imágenes diagnósticas y las necesidades específicas de cada paciente. Este enfoque permite elegir la técnica más adecuada y ofrecer una atención segura tanto a pacientes de Cúcuta como de Los Patios, Villa del Rosario, El Zulia y otros municipios cercanos.

¿Cómo es la cirugía de extracción de cordales?

Una de las preguntas que más escuchamos en consulta suele aparecer incluso antes de revisar la radiografía.

“Doctor… ¿cómo me van a sacar esa muela?”

Es una inquietud completamente normal.

Cuando una persona nunca ha pasado por una cirugía oral, resulta difícil imaginar qué ocurre realmente durante el procedimiento. Esa falta de información hace que muchas veces el miedo se construya alrededor de historias de conocidos y no de la experiencia clínica real.

La buena noticia es que la extracción de cordales es un procedimiento planificado.

No se trata simplemente de retirar un diente.

Antes de comenzar, el cirujano ya sabe la posición de la cordal, la forma de las raíces, la cercanía con otras estructuras y cuál es la técnica más adecuada para ese caso.

Esa planificación es una de las razones por las que la mayoría de las cirugías transcurren sin complicaciones.


Paso 1. La preparación antes de la cirugía

El procedimiento comienza mucho antes de entrar al consultorio.

Después de revisar la historia clínica y las imágenes diagnósticas, el odontólogo confirma aspectos importantes como:

  • enfermedades sistémicas;
  • alergias;
  • medicamentos que utiliza el paciente;
  • antecedentes de cirugías;
  • hábitos como el tabaquismo;
  • y condiciones que puedan modificar la cicatrización.

También es el momento para resolver todas las dudas.

En Dentalix dedicamos tiempo a explicar el procedimiento antes de iniciar la cirugía, porque un paciente informado suele afrontar el tratamiento con mucha más tranquilidad.


Paso 2. La anestesia

Probablemente este sea el momento que más preocupa.

Muchas personas creen que la cirugía será dolorosa desde el principio.

En realidad ocurre lo contrario.

La anestesia local bloquea la sensibilidad de la zona donde se realizará el procedimiento.

Durante la cirugía puedes notar:

  • presión;
  • pequeños movimientos;
  • vibraciones;
  • sensación de que el odontólogo está haciendo fuerza.

Eso es completamente normal.

Lo que no deberías sentir es dolor.

Si durante la cirugía aparece alguna molestia, el procedimiento se detiene y se administra anestesia adicional antes de continuar.

La prioridad siempre es trabajar con comodidad tanto para el paciente como para el profesional.


Paso 3. Acceso a la cordal

No todas las cordales se encuentran en la misma posición.

Cuando el diente ha salido completamente, muchas veces la extracción es similar a la de cualquier otra muela.

Sin embargo, cuando permanece cubierta por encía o por hueso, es necesario acceder cuidadosamente a la zona.

Para ello se realiza una pequeña incisión que permite visualizar el tercer molar.

En algunos casos también se retira una cantidad mínima de hueso alrededor de la pieza para facilitar la extracción.

Aunque estas palabras puedan sonar complejas, forman parte de técnicas habituales en cirugía oral y tienen como objetivo preservar los tejidos sanos.


Paso 4. Extracción de la cordal

Dependiendo de la posición del diente, existen diferentes formas de retirarlo.

Algunas cordales pueden extraerse completas.

Otras, especialmente las retenidas o impactadas, se dividen cuidadosamente en fragmentos más pequeños.

Esta técnica permite disminuir la fuerza necesaria para retirarlas y ayuda a conservar la mayor cantidad posible de hueso.

Muchos pacientes se sorprenden cuando escuchan esto.

Piensan que dividir el diente significa que la cirugía será más complicada.

En realidad, muchas veces ocurre exactamente lo contrario.

Es una forma de hacer el procedimiento más controlado y menos traumático.


Paso 5. Limpieza del alvéolo

Una vez retirada la cordal, el cirujano revisa cuidadosamente el espacio que ocupaba el diente.

Se eliminan pequeños restos de tejido cuando es necesario y se irriga la zona con solución estéril.

Este paso favorece una adecuada cicatrización.


Paso 6. Colocación de suturas

No todas las extracciones requieren puntos.

Cuando la cirugía lo hace necesario, se colocan suturas para aproximar la encía y proteger el sitio quirúrgico.

Dependiendo del material utilizado, los puntos pueden retirarse durante una cita de control o desaparecer por sí solos después de algunos días.


extraccion de cordales en cucuta

¿Cuánto dura la cirugía?

No existe una respuesta única.

Cada procedimiento depende de factores como:

  • posición del tercer molar;
  • forma de las raíces;
  • cantidad de hueso que lo rodea;
  • grado de dificultad.

En algunos pacientes la extracción puede completarse en pocos minutos.

En otros casos requiere más tiempo.

La duración, por sí sola, no indica que una cirugía haya sido más complicada o que la recuperación vaya a ser más difícil.


¿Voy a sentir dolor durante la cirugía?

La respuesta es no debería doler.

Lo normal es sentir presión.

Movimiento.

Vibración.

Pero no dolor.

Esa diferencia es importante.

Muchos pacientes confunden la sensación de presión con dolor porque nunca antes habían experimentado una anestesia local en cirugía oral.

Cuando la anestesia actúa correctamente, la sensibilidad desaparece, aunque continúes percibiendo que el odontólogo está trabajando.


¿Y después de la cirugía?

Una vez desaparece el efecto de la anestesia comienzan las molestias propias del proceso de cicatrización.

No todas las personas las experimentan de la misma manera.

Hay pacientes que al día siguiente trabajan normalmente.

Otros necesitan algunos días adicionales antes de sentirse completamente cómodos.

Factores como la complejidad de la cirugía, la edad, el estado general de salud y el cumplimiento de las recomendaciones influyen directamente en la recuperación.


Recuperación día por día

Conocer cómo suele evolucionar la cicatrización ayuda a disminuir la ansiedad.

También permite identificar cuándo una evolución deja de ser normal.

Primeras 24 horas

El organismo comienza inmediatamente el proceso de reparación.

En el lugar donde estaba la cordal se forma un coágulo.

Ese coágulo cumple una función muy importante.

Protege el hueso mientras inicia la cicatrización.

Durante estas primeras horas es normal observar:

  • ligero sangrado;
  • adormecimiento;
  • inflamación inicial;
  • pequeñas molestias al masticar.

Segundo día

Generalmente es el momento en el que la inflamación alcanza su punto máximo.

Muchas personas creen que la cirugía empeoró.

En realidad forma parte de la respuesta normal del organismo.


Tercer día

En la mayoría de los pacientes el dolor comienza a disminuir.

La inflamación también empieza a reducirse lentamente.

Es frecuente que la apertura de la boca mejore poco a poco.


Entre el cuarto y el séptimo día

Cada día suele sentirse mejor que el anterior.

La alimentación se vuelve más cómoda.

Las actividades cotidianas pueden retomarse progresivamente.


Segunda semana

La mayoría de las molestias prácticamente han desaparecido.

La encía continúa cicatrizando.

Aunque externamente parezca todo normal, el hueso sigue remodelándose internamente.


¿Qué síntomas son normales?

Después de una extracción es habitual presentar:

  • inflamación de la mejilla;
  • dificultad moderada para abrir la boca;
  • sensibilidad al masticar;
  • pequeñas manchas moradas en la piel;
  • ligero sangrado durante las primeras horas;
  • molestias que mejoran progresivamente.

Estos cambios forman parte del proceso normal de recuperación.


¿Qué síntomas NO son normales?

Es recomendable contactar nuevamente al odontólogo si aparecen:

  • fiebre persistente;
  • sangrado abundante que no disminuye;
  • secreción con mal olor;
  • dolor intenso que aumenta varios días después de la cirugía;
  • dificultad importante para respirar o tragar;
  • inflamación que continúa creciendo después de varios días.

Aunque estas situaciones son poco frecuentes, una valoración temprana permite actuar rápidamente.


¿Qué hacer para recuperarte más rápido?

No existe un medicamento que acelere milagrosamente la cicatrización.

Sin embargo, pequeños cuidados pueden marcar una diferencia importante.

Durante los primeros días procura:

  • seguir exactamente la medicación indicada;
  • descansar el tiempo recomendado;
  • aplicar frío local cuando el odontólogo lo indique;
  • mantener una buena higiene oral;
  • evitar fumar;
  • no utilizar pitillos;
  • no manipular la herida con la lengua o los dedos;
  • asistir a los controles programados.

La recuperación no depende únicamente de la cirugía.

También depende del cuidado que tenga el paciente durante los días siguientes.


¿Por qué es tan importante seguir las recomendaciones?

En nuestra experiencia clínica en Dentalix, muchas de las complicaciones que vemos no están relacionadas con la extracción en sí, sino con situaciones que ocurren después del procedimiento.

Fumar el mismo día de la cirugía, realizar ejercicio intenso demasiado pronto, suspender la medicación sin indicación profesional o manipular la herida son ejemplos de conductas que pueden interferir con una cicatrización normal.

Cuando el paciente comprende qué ocurre en cada etapa del proceso y sigue las recomendaciones indicadas, lo más habitual es que la recuperación transcurra sin inconvenientes y pueda retomar sus actividades habituales en pocos días.

CTA4 v2

Publicaciones recomendadas

Compartir:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn